.Binyanei HaUma llevará desde ahora el nombre de Shimon Peres

Binyanei HaUma llevará desde ahora el nombre de Shimon Peres. DiarioJudio.com estuvo presente como medio invitado especial. Hace algunos años, Isaac Herzog, entonces presidente de la Agencia Judía, llegó ante el alcalde de Jerusalén, Moshe Lion, con una propuesta: que uno de los lugares más emblemáticos de la capital de Israel llevara el nombre de Shimon Peres.

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“¿Qué más puedo hacer por el Estado de Israel?”: la pregunta que Shimon Peres repetía a los 90 años y la promesa del presidente Herzog que finalmente se cumplió
En Jerusalém, un lugar que durante décadas fue escenario de algunos de los capítulos más importantes de la historia de Israel, acaba de comenzar una nueva historia: Binyanei HaUma llevará desde ahora el nombre de Shimon Peres. DiarioJudio.com estuvo presente como medio invitado especial.
Hay promesas que se hacen y se olvidan. Hay otras que tardan años en cumplirse. Y luego están aquellas que, cuando finalmente se convierten en realidad, parecen cerrar un círculo que llevaba mucho tiempo esperando.Hace algunos años, Isaac Herzog, entonces presidente de la Agencia Judía, llegó ante el alcalde de Jerusalén, Moshe Lion, con una propuesta: que uno de los lugares más emblemáticos de la capital de Israel llevara el nombre de Shimon Peres.Años después, Herzog regresó a ese mismo lugar.
Pero esta vez lo hizo como presidente del Estado de Israel.
Y la promesa estaba cumplida.
Mientras tanto, una pregunta que Shimon Peres repetía incluso a los 90 años seguía flotando como una especie de legado:
“¿Qué más puedo hacer por el Estado de Israel?”
La respuesta, esta vez, estaba en las paredes de Binyanei HaUma, en el corazón de Jerusalén.
El edificio que vio pasar la historia
Binyanei HaUma no es simplemente un centro de convenciones.
Es uno de esos lugares que parecen guardar dentro de sus paredes una parte de la memoria de Israel.
A lo largo de las décadas fue escenario de acontecimientos nacionales, congresos, encuentros internacionales, exposiciones y grandes eventos culturales. Allí tuvieron lugar episodios vinculados con la historia política y social del país, desde congresos sionistas hasta acontecimientos relacionados con el juicio de Adolf Eichmann.Por su escenario también pasaron figuras internacionales y líderes mundiales. Barack Obama, por ejemplo, se dirigió allí a cientos de estudiantes israelíes.
Y durante años, el lugar fue también escenario de las grandes conferencias organizadas por Shimon Peres.
Por eso, cuando finalmente se decidió que Binyanei HaUma llevaría su nombre, la elección parecía casi inevitable.
Era como unir dos historias.
El edificio que lo había visto todo y el hombre que también lo había visto todo.
Una idea que comenzó años atráshttps://youtu.be/Uac22uRSdrk
El propio presidente Isaac Herzog contó durante la ceremonia cómo nació la iniciativa.
Hace aproximadamente dos años, cuando todavía estaba al frente de la Agencia Judía, conversó con su amigo Moshe Lion y le propuso que el Centro Internacional de Convenciones fuera nombrado en honor a Shimon Peres.
No era un momento sencillo.
Paralelamente se desarrollaban negociaciones complejas relacionadas con la transferencia de Binyanei HaUma de la Agencia Judía al Keren Kayemeth LeIsrael (KKL), con la participación y respaldo de la Municipalidad de Jerusalén.
La propuesta, sin embargo, siguió adelante.
Herzog recordó especialmente la participación del KKL, y agradeció a todas las personas e instituciones que hicieron posible que aquella idea se concretara.
Y así, una conversación que había comenzado años atrás terminó transformándose en una ceremonia oficial.
Con Herzog presente.
Pero ahora con otra responsabilidad sobre sus hombros.
La Presidencia del Estado de Israel.
La pregunta que resumía una vida
Fue entonces cuando Herzog compartió una historia que no era directamente suya, peroque quizá explique mejor que cualquier biografía quién fue Shimon Peres.

Camino a la ceremonia habló con Alon Navi, uno de los conductores de mayor antigüedad de la Residencia del Presidente, quien trabajó durante 17 años junto a Peres.
Navi le contó que cada vez que Peres terminaba una reunión, un recorrido o una visita, regresaba al automóvil y hacía una pregunta.
No una pregunta política.
No una pregunta sobre su próximo cargo.
No una pregunta sobre lo que había conseguido.
Preguntaba:
“¿Qué más puedo hacer por el Estado de Israel?”
Y había algo todavía más impresionante.
Lo hacía incluso a los 90 años.
Después de casi siete décadas en las posiciones centrales de la vida del Estado.
Después de haber sido director general del Ministerio de Defensa, ministro, miembro de la Knéset, ministro de Defensa, líder del Partido Laborista, primer ministro, canciller y, finalmente, presidente del Estado.

Para Peres, aparentemente, nunca era suficiente.
Siempre había algo más por hacer.

Moshe Lion y la Jerusalén del futuro

https://youtu.be/BPX2YxeAG8c
El alcalde de Jerusalén, Moshe Lion, habló de la relación entre Peres y la ciudad.
Recordó que Peres solía afirmar que no existía otra ciudad en el mundo que hubiera creado tanta historia como Jerusalén.
Peres conocía profundamente esa historia.
Pero, según Lion, no se conformaba con contemplarla.
También quería construir la Jerusalén del futuro.
Una ciudad avanzada, innovadora y abierta al mundo.

 Una ciudad que no fuera solamente destino de peregrinación para los creyentes de las tres grandes religiones, sino también un lugar capaz de atraer inversionistas, emprendedores y personas que llegaran a crear e innovar.
Para Lion, el nuevo nombre de Binyanei HaUma representa justamente la realización de una parte de esa visión.
El alcalde subrayó que el nombre de Peres estará ahora asociado al que considera uno de los centros de convenciones más avanzados e innovadores de Medio Oriente.
Pero añadió un deseo que adquiere especial relevancia en la actualidad: que el lugar sea también un hogar para el diálogo respetuoso y tolerante.
Un espacio donde la innovación y el progreso puedan convivir con la conversación.Eyal Ostrevski: Peres como “padre de la nación” de su generación
El presidente mundial del KKL, Eyal Ostrevski, ofreció una reflexión que fue más allá de la ceremonia.https://youtu.be/2AYkcAIjoeEHabló de la necesidad de recuperar en la vida pública israelí valores como el estadismo, el amor por la sociedad, el pragmatismo y la moderación, sin que ello signifique renunciar a los principios.
Y encontró en Peres un ejemplo de esa forma de liderazgo.
Ostrevski destacó también a los presidentes Reuven Rivlin e Isaac Herzog como representantes de una tradición de liderazgo que, a su juicio, debe seguir siendo una referencia.
Después llegó una de las definiciones más contundentes de su discurso.
Si David Ben-Gurión es considerado tradicionalmente el padre de la nación, Ostrevski sostuvo que Shimon Peres puede ser considerado “el padre de la nación de su generación”.
Y no solamente por los cargos que ocupó.
Sino por su permanente vocación de construir.
Siete décadas sin dejar de mirar hacia adelante
Peres fue parte de aquella generación que acompañó el nacimiento del Estado de Israel en 1948.
Pero, como recordó Ostrevski, nunca dejó de pertenecer a aquella generación de fundadores y constructores.
Cada puesto que ocupó fue para él una nueva oportunidad de hacer algo.
Defensa.
Gobierno.
Diplomacia.
Política.
Paz.
Presidencia.
Innovación.Su trayectoria atravesó prácticamente todos los grandes capítulos de la historia moderna de Israel.
Y precisamente por eso Ostrevski encontró otra palabra para describirlo: emprendedor.
No solamente alguien que administraba lo que ya existía, sino alguien que permanentemente intentaba crear aquello que todavía no existía.
Para el presidente mundial del KKL, esa característica está profundamente vinculada con el propio concepto de sionismo: una visión que no termina cuando se alcanza un objetivo, sino que continúa buscando qué construir después.
El presidente que quizá Israel necesitaba más de lo que él necesitaba la Presidencia
Ostrevski también habló de una aparente contradicción en Peres.
Por su carácter y por su trayectoria, parecía ser uno de los hombres menos adecuados para ocupar un cargo que muchas veces es considerado ceremonial.
Pero, al mismo tiempo, terminó siendo uno de los presidentes que más necesitaba Israel.
Porque Peres llevó a la Presidencia la energía de toda una vida dedicada a la acción.
Y convirtió aquella última etapa en otro capítulo de servicio público.
Una contradicción que, para Ostrevski, terminó siendo precisamente una de las características más extraordinarias de su figura.

Y entonces habló su hija
Los discursos institucionales habían construido el contexto.
Pero cuando tomó la palabra la hija de Shimon Peres, la ceremonia adquirió otra dimensión.

https://youtu.be/kf6o2P18eek

Ya no se hablaba solamente del estadista.
Se hablaba del padre.
Del hombre.
De los recuerdos familiares.
Y de un vínculo personal con Jerusalén.
Para ella, la ceremonia tenía un significado especial por varias razones: era la hija del hombre cuyo nombre ahora llevaría el edificio, era residente de Jerusalén y además investigadora que durante su infancia pasó muchas horas en los Archivos Sionistas.
Su intervención comenzó con agradecimientos al presidente Herzog, a la Municipalidad de Jerusalén y a Moshe Lion, al KKL y a las personas e instituciones que participaron en el proyecto.

Pero pronto llevó al público hacia la historia del propio edificio.
De Zeev Rechter a Shimon Peres
Recordó que en 1949 el arquitecto Zeev Rechter ganó el concurso para diseñar un complejo de edificios públicos.
El proyecto atravesó dificultades económicas y fue modificado durante el proceso, hasta que Binyanei HaUma finalmente quedó terminado en 1963.
Desde entonces, el edificio fue cambiando y acumulando historias.La hija de Peres recordó algunos de esos episodios y también mencionó la participación del arquitecto Massimiliano Fuksas, vinculado al diseño del Centro Peres para la Paz y la Innovación.Pero quizá lo más importante fue la manera en que describió el edificio como un lugar abierto a la historia.
Un lugar donde convivieron acontecimientos políticos, culturales, internacionales y académicos.
Un lugar que ahora recibe un nuevo capítulo.
Una corriente de agua debajo de Jerusalén
Y entonces apareció una de las imágenes más poderosas de toda la ceremonia.
Durante las excavaciones relacionadas con la construcción de la estación ferroviaria Yitzhak Navon se descubrió, bajo la zona, una importante corriente subterránea de agua dulce.
El agua había ido abriéndose camino lentamente a través de las capas de roca.
La hija de Peres encontró allí una metáfora de su padre.
Así como aquella corriente logró atravesar la roca, Shimon Peres tenía la capacidad de abrirse camino hacia los corazones.
Lo describió como una fuente de esperanza, amor, gratitud y fe en la posibilidad de crear un futuro mejor para todos.
Y la imagen resulta especialmente poderosa porque conecta el lugar con el hombre.
Debajo del edificio hay agua que continúa fluyendo.
Sobre el edificio estará desde ahora el nombre de un hombre cuya característica principal, según quienes lo conocieron, fue nunca dejar de mirar hacia adelante.Un hombre recibido por el mundo
La hija de Peres recordó también la dimensión internacional de su padre.
Un hombre recibido como orador en distintos países y conocido por su optimismo casi inagotable.
Un hombre que creía que desde Sion podía salir no solamente la ley, sino también una palabra de paz.
Y ahora esa visión queda asociada a un lugar que recibe visitantes del mundo entero.
La expectativa es que investigadores, creadores y emprendedores de diferentes países sigan llegando a este centro.
Que se realicen allí encuentros.
Que se generen ideas.
Que se discutan soluciones.
Que se construyan proyectos.
En cierta manera, una extensión natural de aquello que Peres hizo durante toda su vida.
Un homenaje que reúne generaciones
La ceremonia reunió a distintas generaciones de la vida pública israelí.En un mismo espacio estuvieron el presidente Isaac Herzog, el alcalde de Jerusalén Moshe Lion, el presidente mundial del KKL Eyal Ostrevski, la presidenta del KKL Ifat Ovadia-Luski, representantes de instituciones nacionales, miembros de la familia Peres y figuras vinculadas a la vida política, institucional, empresarial y social de Israel.

También estuvo presente el Centro Peres para la Paz y la Innovación, institución que continúa trabajando para preservar y desarrollar parte del legado de quien fuera su fundador.
Fue, en definitiva, un acto de memoria.
Pero no solamente de memoria.
También de futuro.

DiarioJudio.com, presente en primera fila
En medio de este momento histórico estuvo DiarioJudio.com, como medio invitado especial.

Silvia Golan e Isaac Ajzen participaron en la ceremonia desde Jerusalén, acompañando un acontecimiento particularmente significativo para Israel y para la memoria de uno de sus grandes estadistas.

Durante el evento, Isaac Ajzen, director y editor en jefe de DiarioJudio.com, tuvo además la oportunidad de conversar personalmente durante algunos minutos con el presidente Isaac Herzog.

Nuestra presencia permitió seguir de cerca los discursos, el ambiente y los distintos momentos de una ceremonia que no fue solamente institucional, sino profundamente humana.

Y es precisamente ese acceso el que DiarioJudio.com busca acercar a sus lectores: no únicamente contar que un acontecimiento ocurrió, sino mostrar las historias, las personas y las emociones que hay detrás de él.

Una promesa cumplida. Una pregunta que permanece.
Cuando terminó la ceremonia, quedó una imagen difícil de ignorar.

El nombre de Shimon Peres ya está ligado oficialmente a Binyanei HaUma.

La propuesta que Isaac Herzog planteó años atrás se convirtió finalmente en realidad.

El alcalde que recibió aquella iniciativa pudo verla concretarse.

El KKL se convirtió en parte fundamental del proceso.

La familia Peres estuvo presente para recibir el homenaje.

Y Jerusalén incorporó a uno de sus edificios más emblemáticos a la memoria de uno de sus grandes constructores.

Pero quizá el verdadero legado no está en el nombre.

Está en la pregunta.

Aquella que Peres hacía después de cada reunión.

Después de cada visita.

Después de cada día de trabajo.

Incluso cuando tenía 90 años.

“¿Qué más puedo hacer por el Estado de Israel?”

Hoy, ocho años después de su fallecimiento, esa pregunta sigue abierta.

Y tal vez ese sea el mejor homenaje posible.

Que quienes entren a este edificio no solamente recuerden lo que Shimon Peres hizo.

Sino que se pregunten, como él lo hacía:

¿Qué más podemos hacer?

Porque una promesa finalmente se cumplió.

Pero la historia que Shimon Peres dejó atrás todavía tiene mucho por escribir.

Fotos Silvia G Golan

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